Qué aguja usar para cada labor (y por qué importa más de lo que crees)
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¿Alguna vez has empezado un cuadro con muchísima ilusión y a los diez minutos la tela parecía maltratada y el hilo no paraba de deshilacharse? Casi siempre el problema no eres tú: es la aguja. Elegir bien la aguja es el primer mimo que le das a tu labor, y cambia por completo lo a gusto que bordas.
Punta roma o punta afilada: esa es la cuestión
En el mundo del bordado hay dos grandes familias de agujas, y elegir la correcta depende de tu tela:
- Aguja de tapicería (punta roma): es la reina del punto de cruz y del medio punto. Su punta redondeada se cuela entre los hilos de la tela Aida o el cañamazo sin pincharlos, así que tus puntadas quedan limpias y parejas.
- Aguja de bordar o crewel (punta afilada): reservada para telas lisas, como el lino fino o el algodón, donde necesitas atravesar el tejido en lugar de separarlo.
Si estás haciendo uno de nuestros kits de medio punto, tu aguja es la de punta roma. Apúntatelo y te ahorrarás muchos disgustos.
El número de la aguja: cuanto más alto, más fina
Las agujas se numeran del 13 (gruesa) al 28 (muy fina). La regla es sencilla: cuanto mayor es el número, más fina es la aguja. ¿Cuál te toca? Depende de los puntos por centímetro de tu tela:
- Tela Aida 11 (puntos grandes): aguja del 22 o 24.
- Tela Aida 14 (la más habitual): aguja del 24 o 26.
- Tela Aida 16-18 (más fina): aguja del 26 o 28.
La aguja debe pasar por el agujero de la tela sin forzar, pero tampoco bailando suelta. Si tienes que empujar, baja de número; si deja un agujero marcado, sube.
Trucos que se aprenden con los años
- El hilo, ni largo ni corto: unos 45 cm. Más largo se enreda y pierde brillo de tanto pasar por la tela.
- Guarda tus agujas secas: la humedad las oxida y una aguja oxidada mancha la tela. Un alfiletero de lana las mantiene limpias y a mano.
- Si la aguja "chirría" al pasar, es señal de que está perdiendo el baño y conviene cambiarla. Una aguja nueva desliza como la seda.
En resumen
Punta roma para Aida y cañamazo, punta afilada para telas lisas, y el número acorde a tu tela. Con la aguja correcta, bordar deja de ser una pelea y vuelve a ser lo que tiene que ser: un rato para ti. ¿Lista para tu próximo cuadro? Échale un ojo a nuestros kits de medio punto y empieza con buen pie.