Cómo lavar y enmarcar tu cuadro terminado
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Has dado la última puntada. Después de semanas de trabajo, tienes delante tu cuadro y te emocionas un poquito (es normal, a todas nos pasa). Ahora viene el remate, el paso que convierte tu labor en un cuadro de verdad para colgar en la pared. Hazlo con calma y luce el doble.
Primero, el lavado
Aunque tengas las manos limpias, la tela acumula grasa y marcas de tanto manipularla. Un lavado suave le devuelve la frescura:
- Agua templada y un poco de jabón neutro o champú suave. Nada de lejía ni detergentes fuertes.
- No frotes: mueve la tela con suavidad dentro del agua y deja que el jabón haga el trabajo.
- Aclara bien hasta que no quede jabón y no escurras retorciendo: presiona entre dos toallas para quitar el exceso de agua.
El secado y el planchado
Deja la tela sobre una toalla seca hasta que esté solo húmeda. Para plancharla sin aplastar los puntos, ponla del revés sobre una toalla mullida y plancha por detrás con vapor suave. Así las puntadas se hunden en la toalla y conservan su relieve.
Montar el cuadro
Para que quede tenso y dure años, lo ideal es montarlo sobre cartón pluma o una base rígida:
- Centra la tela sobre la base, dejando margen por todos los lados.
- Dobla los bordes hacia atrás y sujétalos con alfileres mientras ajustas la tensión.
- Fija la tela por detrás cosiendo de lado a lado (lacing) o con cinta de doble cara resistente.
- Comprueba por delante que el dibujo está recto antes de cerrar el marco.
Elegir el marco
Un marco sencillo deja que protagonice tu trabajo; uno con paspartú (ese borde de cartulina entre la tela y el marco) le da un aire de obra de galería. Si el cuadro va a recibir mucha luz, pide un cristal con filtro UV para que los colores no pierdan intensidad con los años.
En resumen
Lava con mimo, plancha del revés, monta tenso sobre una base rígida y elige un marco que respete tu trabajo. Tu cuadro se merece lucir en la pared, no guardado en un cajón. ¿Lista para empezar el siguiente? Te esperamos en nuestros kits de medio punto.