Cuadros de medio punto en cañamazo: cómo elegir tu primera obra para bordar

Te paras delante del catálogo, todo son cuadros preciosos y no sabes por dónde empezar. Te pasa a todas: elegir tu primer cuadro de medio punto es una decisión con mucha ilusión detrás, y un poco de vértigo también. Tranquila, no hace falta acertar a la primera con instinto de experta: solo hay que mirar tres cosas, y en cinco minutos sabrás justo qué cuadro es el tuyo.

Primero, el tamaño: empieza más pequeño de lo que crees

Las ganas piden un cuadro grande y espectacular para el salón, lo entendemos. Pero un primer proyecto enorme puede convertirse en un cajón cerrado si te desanimas a mitad de camino. Para empezar, lo más sensato es:

  • Formatos pequeños o medianos (hasta unos 30x40 cm): se terminan en semanas, no en meses, y esa sensación de "lo he conseguido" es la que te engancha para el siguiente.
  • Guarda los formatos grandes para tu segundo o tercer cuadro, cuando ya tengas la mano cogida y sepas cuánto tiempo le dedicas a la semana.

Segundo, la dificultad: mira los colores, no el dibujo

Aquí está el truco que casi nadie te cuenta: la dificultad de un cuadro no depende de si el motivo te parece "complicado" a simple vista, sino de la cantidad de colores distintos y de lo detallado que sea el patrón. Un paisaje con degradados suaves y pocos tonos puede ser más sencillo que un ramo de flores con quince colores diferentes en pocos centímetros. Para tu primera obra, busca:

  • Pocos cambios de color por zona, para no estar constantemente cambiando de hebra.
  • Formas grandes y definidas, en lugar de muchísimo detalle diminuto.
  • Un patrón claro, con la leyenda de colores bien explicada (si tienes dudas de cómo leerlo, tenemos un artículo entero dedicado a eso).

Y por último, deja hablar al corazón: la temática

Esta es, sin duda, la parte más bonita de elegir. Un cuadro de medio punto te va a acompañar durante semanas, así que mejor que sea algo que de verdad te apetezca mirar cada tarde. En Marieta tenemos tres grandes familias que triunfan entre las que empiezan:

  • Animales: perros, gatos, aves… motivos entrañables que además suelen tener formas grandes, ideales para principiantes.
  • Flores: ramos y jardines llenos de color, perfectos si te gusta un resultado vistoso sin ser excesivamente técnico.
  • Paisajes: atardeceres, campos, mar… con degradados que quedan espectaculares y, bien elegidos, no son nada difíciles de bordar.

Si además te atrae el arte, no te pierdas nuestra selección de cuadros inspirados en grandes pintores como Klimt o Van Gogh: es de lo más especial que tenemos, y te contamos todos sus secretos en otro artículo del blog.

Cuarto (bonus): fíjate también en la paleta de color de tu casa

Un truco de mercera que pocas veces se cuenta: piensa dónde va a colgarse el cuadro antes de elegirlo. Si tu salón tiene tonos cálidos, un paisaje otoñal o un ramo en tonos tierra encajará mejor que una escena en azules fríos. No es una norma estricta, pero te ayuda a que, cuando termines, el cuadro se sienta parte de tu casa y no un añadido de última hora.

Un último consejo de mercera

No busques "el cuadro perfecto" ni "el más fácil": busca el que te haga ilusión terminar. La motivación es el material más importante de todo tu costurero, más incluso que la aguja o el hilo. Si un cuadro te enamora, encontrarás la manera de bordarlo bien, aunque tenga algún color de más.

En resumen

Tamaño pequeño o mediano para no perder el ritmo, pocos colores y formas grandes para no agobiarte, y una temática que te llene de ganas de sentarte a bordar. Con estas tres claves (y el bonus de la decoración), elegir tu primera obra deja de ser un problema y se convierte en la parte más divertida de empezar. Descubre todos nuestros cuadros de medio punto y encuentra el que va a acompañarte estas próximas semanas.

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